domingo, 13 de diciembre de 2009

El laberinto de las hojas

Empezó una tarde cualquiera, una de esas similar a cualquier otra. Era finales de Otoño, Madrid. Los arboles se vestían con sus trajes marrones para saludar al invierno. Mientras leía como se movía el mundo en la red algo llamó su atención. A través de la ventana un destello de luz entró en su habitación. Giro su cabeza y vio.
Vio un mundo de colores, verdes, marrones amarillos, blancos, azules. Un mundo limpio , un mundo donde simplemente las cosas son, no como su comunidad donde cada uno busca que los demás sean como uno quiera.

Algo le impulso a levantarse, algo ajeno a su voluntad. Nunca le había pasado, el ordenador a través de una vieja conexión le proporcionaba lo que necesitaba, no necesitaba salir de donde estaba. Pero salió. Abrió el balcón y saltó. Desde un noveno piso , saltó. Y en contra de todas las leyes físicas descritas en la wikipedia voló, bueno más bien primero planeo hacia abajo y luego alzo el vuelo.

Su cara se iluminó, su cuerpo se inundó de alegría mientras la brisa del aire fresco acariciaba sus mejillas. Y empezó a subir, subió ,subió, atravesó nubes enteras, nubes rosas, azules, frías, calientes. Y a medida que subía su felicidad aumentaba. Esto no era el mundo del que todo el mundo hablaba, no. Era EL MUNDO.

Llego hasta la estación espacial y desde allí divisó a los humanos y su pequeño mundo, como se iluminaba por un lado bañado por un nuevo amanecer y como por el otro iba cubriéndose de un manto oscuro solo iluminado por una espléndida luna.
Después de sentir el cielo bajo de nuevo a la tierra, a un bosque. Una vez puesto los pies en tierra su cuerpo se hizo tan pequeño como una ardilla. Disfrutando de su nueva forma navegó entre miles de hojas, que como todos los otoños habían cubierto al suelo.

Entre las hojas, se movía deprisa, aquello era como un laberinto, no acababa nunca y no conducía a ningún lado. Se detuvo , miró a su alrededor, respiró. OTOÑO.
Lo sintió, no supo y no quería ninguna explicación, simplemente sintió el otoño , entre aquel laberinto de hojas su mente despertó , lloró, vivió. DESPERTÓ.